lunes, 7 de mayo de 2012

Mi confrontación con la docencia


“Mi confrontación con la docencia”

 En este producto se presenta una reflexión sobre el trabajo realizado durante el primer módulo de la especialidad en el que se retoman aspectos de mi experiencia como docente desde sus inicios así como  las distintas dificultades y satisfacciones vividas.

Estudié la carrera de Licenciada en educación preescolar y laboré en este nivel durante tres años, por  motivos de jubilación de mi mamá  tuve la oportunidad de ingresar al nivel de secundaria y a la vez en el nivel medio superior en el año de 1999, impartiendo las materias de Artes y Paraescolar (danza) respectivamente.  A pesar de tener una formación normalista y un poco de  experiencia de trabajo, todo cambió, pues ya no eran niños de entre 4 y 6 años con los que comencé a trabajar ahora me enfrentaba a muchachos con edades desde los 12 hasta los 18 años con intereses, dudas, inquietudes, cambios físicos y psicológicos, maneras de pensar y de ver el mundo totalmente distintos a los que yo estaba acostumbrada, lo reconozco fue un cambio drástico y que requería de mucho entusiasmo, conocimiento en cuanto a las etapas por las cuales ellos estaban pasando, comprensión, paciencia, pero sobre todo yo creo que vocación y amor al trabajo docente. En esos momentos recuerdo haberme arrepentido por algún momento de dejar de trabajar con niños en edad preescolar y dudar en haber dado ese paso, pues la inocencia de los niños con la que yo estaba acostumbrada a trabajar se había ido, para dar paso a lo desconocido en ese momento para mi y no me refiero solo a la etapa por la cual pasaban los chicos sino al desconocimiento de los planes y programas de estudio de esos dos niveles, pero me armé de valor y seguí adelante.    

Al inicio de esta experiencia y como lo menciona el Pedagogo José María Esteve en su ponencia “La Aventura de ser Maestro” - me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer... – así como la inexperiencia de trabajar con jóvenes de estos dos niveles y en un principio también el no conocer del todo la forma trabajar y evaluar  fueron unas de las dificultades con las que me enfrenté aunado a la edad que tenía en ese entonces, pues me veían joven y  la disciplina dentro del salón de clases  era algo difícil de controlar.

 Con el paso del tiempo,  cursos de actualización docente, estudio de la materia que imparto, talleres y muchas ganas de salir adelante, lo anterior ha ido quedando atrás, como docente de danza específicamente en el nivel de bachillerato he tenido muchas experiencias buenas y en ocasiones malas, pero que sobre todo estas últimas me han servido para enmendar errores y hacer las cosas mejor para que los alumnos sean quienes salgan beneficiados, por lo cual rescato la frase: “se aprende a ser profesor por ensayo y por error” con la cual me siento muy identificada por las experiencias vividas durante los 12 años de labor donde ha habido tropiezos de los cuales como ya mencioné he aprendido. Durante este tiempo también he tenido muchas satisfacciones como el darme cuenta que mis alumnos me aceptan, ganar empatía platicando con ellos, el  respeto a mi persona, que me reciban con gusto, y de esta forma  he logrado crear una atmosfera de cordialidad y  un ambiente de aprendizaje constante y significativo,  por otro lado el contar  siempre con el apoyo del director y  padres de familia para la realización de actividades dentro y fuera de la escuela donde participan sus hijos ha sido fundamental para el desarrollo de las mismas, ya que nos proporcionan su tiempo,  dinero y esfuerzo, nos acompañan a concursos, nos echan porras y esto es tan importante pues sin la ayuda de ellos no podríamos participar.

Al ser una actividad práctica de desarrollo de aptitudes, habilidades, destrezas corporales, manifestación de sentimientos a través de la danza y la valoración de lo que es nuestra cultura me ha permitido comunicarme con los alumnos de distinta manera a la que regularmente se hace con los maestros del resto de las asignaturas, me refiero a que trato de que se cree una atmosfera de confianza  en la que los  chicos tienen la apertura para manifestar todo tipo de temas que en la etapa por la cual están pasando les interesan, afectan o son motivo de alegría o tristeza y esto ha sido un factor benéfico, pues trabajamos a gusto y motivados por la confianza que se genera, remarcando que se han establecido también los límites en cuanto al respeto entre profesor y alumno.

Por otra parte,  para lograr mejores resultados en clase he tratado de llevar a cabo una planeación de las actividades de acuerdo a las características de mis  grupos respetando una secuencia con un inicio, desarrollo y cierre, retroalimentando conocimientos cuando se requiere,  así mismo, preparando con antelación el material didáctico, buscando dinámicas y estrategias de trabajo e integración del grupo, utilizando los recursos necesarios de acuerdo a las características de los muchachos   a fin de que cada clase se  convierta en una aventura y en un reto tanto para mí como para mis alumnos y como lo menciona el maestro Esteve: “crear   la inquietud y descubrir el valor de lo que se va a aprender”.

Ahora, en esta  oportunidad que se me ha brindado de seguirme capacitando para mejorar cada día mis competencias en la práctica docente estoy aprendiendo técnicas de enseñanza nuevas, compartiendo experiencias con mis compañeros de grupo y tutores, reflexionando sobre la labor docente que cada uno llevamos a cabo, cosa que difícilmente se hace y que me permite darme cuenta de mis fortalezas y debilidades en mi labor diaria con los alumnos, misma que se ha venido modificando mientras transcurre esta especialización para mejorarla  a su vez  apegándome  lo mayormente  posible a los planes y programas de estudio vigentes propuestos por la RIEMS,  adaptándolos a los recursos disponibles e incorporando el uso de las tecnologías y el internet para brindar un mejor servicio a mis alumnos y una educación de calidad con la finalidad de facilitar el proceso de construcción de conocimientos y el desarrollo de competencias para desenvolverse en un futuro en la sociedad y sentir la gran satisfacción de haber contribuido en el proceso de formación en ellos y que el esfuerzo de todos los días de trabajo se vea reflejado en los resultados que cada fin de cursos muestran mis alumnos con la seguridad de que fui útil a ellos y a  quienes concluyeron su educación media superior y siguen con sus estudios superiores  y a los que ahora  son ya profesionistas y se desenvuelven en sociedad como gente productiva y eso realmente es motivo de orgullo que me anima a  seguir adelante capacitándome en mi formación como docente.

Verónica Escudero.


3 comentarios:

  1. Hola Vero...
    Te felicito por la presentación de tu blog, además registraste las palabras claves más significativas con respecto al tema del que opino que es una gran ventaja tener una formación normalista, sobretodo en el caso de aplicar estrategias adecuadas al tipo de alumnos; te confieso que una vez que terminé la maestria en educación admiré mucho más la labor como educador de preescolar y es el área más me fascina.
    Te envío un cordial saludo: Verónica Esparza

    ResponderEliminar
  2. Gracias por rus comentarios, Vero, gracias a esa formación normalista creo que puedo comprender a mis alumnos de distintas edades, aunque al inicio fue difícil pues la diferencia de tratar niños y adolescentes es muy grande.
    Saludos.
    Verónica Escudero.

    ResponderEliminar
  3. Hola Vero:

    Que bonita labor la tuya, según recuerdo los maestros de talleres son de los mas queridos espero sea tu caso jejeje no lo dudo tu rostro inspira tranquilidad y confianza.
    Gusto en conocerte
    Saludos

    ResponderEliminar