“Mi
confrontación con la docencia”
En este producto se presenta una reflexión
sobre el trabajo realizado durante el primer módulo de la especialidad en el que
se retoman aspectos de mi experiencia como docente desde sus inicios así como las distintas dificultades y satisfacciones
vividas.
Estudié la carrera de
Licenciada en educación preescolar y laboré en este nivel durante tres años,
por motivos de jubilación de mi mamá tuve la oportunidad de ingresar al nivel de
secundaria y a la vez en el nivel medio superior en el año de 1999, impartiendo
las materias de Artes y Paraescolar (danza) respectivamente. A pesar de tener una formación normalista y un
poco de experiencia de trabajo, todo
cambió, pues ya no eran niños de entre 4 y 6 años con los que comencé a
trabajar ahora me enfrentaba a muchachos con edades desde los 12 hasta los 18
años con intereses, dudas, inquietudes, cambios físicos y psicológicos, maneras
de pensar y de ver el mundo totalmente distintos a los que yo estaba
acostumbrada, lo reconozco fue un cambio
drástico y que requería de mucho entusiasmo, conocimiento en cuanto a las
etapas por las cuales ellos estaban pasando, comprensión, paciencia, pero sobre
todo yo creo que vocación y amor al trabajo docente. En esos momentos recuerdo
haberme arrepentido por algún momento de dejar de trabajar con niños en edad
preescolar y dudar en haber dado ese paso, pues la inocencia de los niños con
la que yo estaba acostumbrada a trabajar se había ido, para dar paso a lo
desconocido en ese momento para mi y no me refiero solo a la etapa por la cual
pasaban los chicos sino al desconocimiento de los planes y programas de estudio
de esos dos niveles, pero me armé de valor y seguí adelante.
Al inicio de esta
experiencia y como lo menciona el Pedagogo José María Esteve en su ponencia “La
Aventura de ser Maestro” - me acuerdo de
la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo
estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
– así como la inexperiencia de trabajar con jóvenes de estos dos niveles y
en un principio también el no conocer del todo la forma trabajar y evaluar fueron unas de las dificultades con las que me
enfrenté aunado a la edad que tenía en ese entonces, pues me veían joven y la disciplina dentro del salón de clases era algo difícil de controlar.
Con el paso del tiempo, cursos de actualización docente, estudio de
la materia que imparto, talleres y muchas ganas de salir adelante, lo anterior
ha ido quedando atrás, como docente de danza específicamente en el nivel de
bachillerato he tenido muchas experiencias buenas y en ocasiones malas, pero
que sobre todo estas últimas me han servido para enmendar errores y hacer las
cosas mejor para que los alumnos sean quienes salgan beneficiados, por lo cual
rescato la frase: “se aprende a ser
profesor por ensayo y por error” con la cual me siento muy identificada por
las experiencias vividas durante los 12 años de labor donde ha habido tropiezos
de los cuales como ya mencioné he aprendido. Durante este tiempo también he
tenido muchas satisfacciones como el darme cuenta que mis alumnos me aceptan,
ganar empatía platicando con ellos, el respeto a mi persona, que me reciban con gusto,
y de esta forma he logrado crear una
atmosfera de cordialidad y un ambiente
de aprendizaje constante y significativo, por otro lado el contar siempre con el apoyo del director y padres de familia para la realización de
actividades dentro y fuera de la escuela donde participan sus hijos ha sido
fundamental para el desarrollo de las mismas, ya que nos proporcionan su
tiempo, dinero y esfuerzo, nos acompañan
a concursos, nos echan porras y esto es tan importante pues sin la ayuda de
ellos no podríamos participar.
Al ser una actividad
práctica de desarrollo de aptitudes, habilidades, destrezas corporales,
manifestación de sentimientos a través de la danza y la valoración de lo que es
nuestra cultura me ha permitido comunicarme con los alumnos de distinta manera
a la que regularmente se hace con los maestros del resto de las asignaturas, me
refiero a que trato de que se cree una atmosfera de confianza en la que los
chicos tienen la apertura para manifestar todo tipo de temas que en la
etapa por la cual están pasando les interesan, afectan o son motivo de alegría
o tristeza y esto ha sido un factor benéfico, pues trabajamos a gusto y
motivados por la confianza que se genera, remarcando que se han establecido
también los límites en cuanto al respeto entre profesor y alumno.
Por otra parte, para lograr mejores resultados en clase he
tratado de llevar a cabo una planeación de las actividades de acuerdo a las
características de mis grupos respetando
una secuencia con un inicio, desarrollo y cierre, retroalimentando
conocimientos cuando se requiere, así
mismo, preparando con antelación el material didáctico, buscando dinámicas y
estrategias de trabajo e integración del grupo, utilizando los recursos
necesarios de acuerdo a las características de los muchachos a fin
de que cada clase se convierta en una aventura y en un reto tanto
para mí como para mis alumnos y como lo menciona el maestro Esteve: “crear
la inquietud y descubrir el valor de lo que se va a aprender”.
Ahora, en esta oportunidad que se me ha brindado de seguirme capacitando
para mejorar cada día mis competencias en la práctica docente estoy
aprendiendo técnicas de enseñanza nuevas, compartiendo experiencias con mis
compañeros de grupo y tutores, reflexionando sobre la labor docente que cada
uno llevamos a cabo, cosa que difícilmente se hace y que me permite darme
cuenta de mis fortalezas y debilidades en mi labor diaria con los alumnos, misma
que se ha venido modificando mientras transcurre esta especialización para
mejorarla a su vez apegándome lo mayormente posible a los planes y programas de estudio
vigentes propuestos por la RIEMS, adaptándolos a los recursos disponibles e
incorporando el uso de las tecnologías y el internet para brindar un mejor
servicio a mis alumnos y una educación de calidad con la finalidad de facilitar
el proceso de construcción de conocimientos y el desarrollo de competencias
para desenvolverse en un futuro en la sociedad y sentir la gran satisfacción de
haber contribuido en el proceso de formación en ellos y que el esfuerzo de
todos los días de trabajo se vea reflejado en los resultados que cada fin de
cursos muestran mis alumnos con la seguridad de que fui útil a ellos y a quienes concluyeron su educación media
superior y siguen con sus estudios superiores y a los que ahora son ya profesionistas y se desenvuelven en
sociedad como gente productiva y eso realmente es motivo de orgullo que me anima
a seguir adelante capacitándome en mi
formación como docente.
Verónica
Escudero.